junio 15, 2006

Resistimos...

Les ofrezco un rollo que fui a dar al INAP en un foro llamado "Visión de la Administración Pública 2006-2012". Les parecerá extraño pero tuvo una excelente recepción.
Sobra decir que fui sustancialemtne distinto a los otros partidos políticos.

Buenas tardes, damas y caballeros.
A mucha gente ha sorprendido que este proyecto político haya sido capaz de llegar hasta donde esta llegando. En medio de un clima de polarización, de enorme crispación electoral las ultimas encuestas son contundentes: El Universal nos coloca con el 6 por ciento, Consulta Mitofsky con 4, Milenio con poco mas de cuatro puntos porcentuales. Y Reforma también con un tres por ciento consistente.

Muchas, muchísimas fueron las voces que hace dos años nos decían que no participáramos, que no construyéramos este partido que esto era una locura. Nos dijeron, amigos y amigas cercanas, que era una obstinación sin sentido, que íbamos a perder nuestro tiempo una vez más.

Resistimos. Resistimos el cansancio, el tedio, las reglas del juego, la falta de dinero, el maltrato de los políticos de siempre. Resistimos la enorme soledad con la que se inician los proyectos milagrosos, la soledad de los sueños por realizarse.
Construimos una alianza en la que confiamos y fuimos brutalmente traicionados. El ‘Simi affair’, la mezquindad, la indigna manera de hacer política, el dinero, los políticos más tradicionales, las formas mas viles trataron de quebrar y vender este proyecto. Nos llevaron al límite, y hoy, 20 resoluciones del Tribunal Federal Electoral después, resistimos.

Congelamos el dinero de las prerrogativas federales para poder impedir su uso ilegal. Renunciamos al financiamiento público desde diciembre del año pasado. Hemos hecho una campaña electoral sustentada solo en nuestra convicción y en la fuerza que de ahí ha emanado.

Hoy, Patricia Mercado, convoca a cerca de dos millones de personas, ha convencido, enamorado, entusiasmado. Hoy, después de toda esta resistencia, se ha logrado demostrar lo que hace dos años sostuvimos con vehemencia casi infantil: las ideas sí cuentan.
Es para mí un orgullo estar el día de hoy frente a ustedes como representante de un proyecto que ha logrado tanto con tan poco, que ha demostrado que es posible tener un país distinto, con una clase política diferente, con maneras de hacer las cosas distintas.
Al recibir su invitación y al ver la temática que ustedes planteaban para este foro, me quedó claro que hay algo que compartimos en Alternativa con ustedes: creemos en la visión de largo plazo.
Este proyecto no lo hemos venido construyendo para mañana, creemos en tener un buen partido, que haga buena política que construya acuerdos para el futuro, un partido para los próximos veinte años del país.
Un partido que sea antes un proyecto, y no una camarilla de interés particulares. Alternativa quiere ser una opción de gobierno en seis años y apoyar desde ahora la construcción de acuerdos, porque solo con ellos este país tendrá el futuro que se merece.

Pero llevó aquí diez minutos y no he ni apenas mencionado cual es el tan mentado proyecto que digo y digo que existe. Para detallar quienes somos, que creemos y hacia donde vamos, he retomado un discurso que pronunció nuestra candidata presidencial en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco el siete de abril de este año. Es una revisión breve pero clara de la izquierda que somos y que aspiramos a seguir siendo.

Este discurso se motivó en gran medida por los sucesos de 1968, pero sobretodo por lo que ha sucedido desde entonces en el pensamiento progresista de nuestro país. Lo motivó la marcha silenciosa de 1968, que es de todos los eventos de 1968 el que más me conmueve y me hace valorar el peso del movimiento estudiantil de entonces en la democratización general del país.

Esta reseña de nuestra candidata plantea con claridad que de las muchas izquierdas que hay, de las miles de maneras de ver el mundo, nosotros compartimos la izquierda de valores. En estos tiempos en los que las ideologías se ajustan a las encuestas, los proyectos ya no encarnan los mismos compromisos, en estos tiempos en los que la derecha ni lo es tanto y la izquierda lo es menos, en estos tiempos en los que más importa decir lo correcto que hacerlo, en los que es preferible destruir al rival que ganar adherentes. Es en estos tiempos tan revueltos que nosotros refrendamos el valor de las ideas, su vigencia y su utilidad.
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DISCURSO DE PATRICIA MERCADO EL 7 DE ABRIL DE 2006 EN LA PLAZA DE LAS TRES CULTURAS EN TLALTELOLCO

En la tradición mexicana, sobretodo la de matriz progresista se tiene una fuerte tradición por las celebraciones mortuorias. Es entendible. Emprendimos un largo recorrido hasta llegar al punto que nos encontramos hoy en términos de libertades democráticas. Hemos tenido muchos mártires de la democracia. No necesariamente protagonistas de hazañas luminosas ni víctimas de asesinatos viles. Sino luchadores sociales que han tenido que enfrentar día a día, frecuentemente desde el anonimato, la animadversión de los enemigos de la democracia y la incomprensión de sus propios compañeros. Entre Revueltas y Jaramillo. Entre los estudiantes caídos en Tlatelolco en 1968 y Heberto Castillo. Entre los asesinatos de Acteal y de Aguas Blancas y Demetrio Vallejo. Entre las costureras de 1985 y los protagonistas de las movilizaciones cívicas de los años noventa. Entre Clouthier y Cuauhtémoc Cárdenas y los ciudadanos que con su voto cambiaron las inercias en 1997 o en 2000. Hay sin duda muchas diferencias pero un hilo conductor que engloba lo diferente y hasta antagónico en el terreno ideológico. Son protagonistas que se mueven a partir de sus convicciones, desde sus valores.

Por ello desde este lugar cargado de simbolismo, venimos a abrevar de las lecciones heroicas de los estudiantes de 1968 para definirnos frente ellos y frente a nosotros mismos como una izquierda de valores.

1. Nos ubicamos claramente en el campo de la izquierda. Nuestra acción política está guiada por un valor definitorio. La justicia. No como dádiva ni graciosa concesión sino como derechos de los ciudadanos. La desigualdad es el tatuaje que marca nuestro pasado y nuestro presente. Es necesario subrayar que América Latina es la región más desigual del mundo y México es un de los países más desiguales. Esta desigualdad dificulta enormemente la reducción de la pobreza. Pero además una economía en donde la mayoría de la gente no tiene poder de compra, no puede crecer.
La desigualdad no es sólo de ingresos sino también es:
-Desigualdad en el acceso al capital humano como educación y salud.
-Desigualdad ante la ley.
-Desigualdad para influir en las decisiones políticas.
-Desigualdad por razones de sexo, de etnia, de religión, por discapacidad, origen nacional y orientación sexual. Establecer las condiciones para una auténtica igualdad de oportunidades necesita voluntad de las elites y la acción del conjunto de la sociedad.

2. Nos ubicamos en el campo de la izquierda que derrotada por la dinámica de las superpotencias en la Guerra Fría emerge después de la caída del muro de Berlín. Renueva sus raíces y rectifica su trayectoria abrazando el valor de la libertad. El sacrificio de la libertad en aras de la justicia marcó las variantes de la izquierda y selló la derrota del comunismo.
Para nosotros no existe dilema alguno. La libertad que postulamos es un valor principal pero no es un valor absoluto. Es un logro de nuestra integración social. Partimos del anhelo de libertad para llegar a ella en un proceso de liberación frente a la desesperanza, frente a la frustración, frente a la discriminación. Se ha dicho que ser libre es liberarse a partir de ejercer opciones y elecciones. Se es libre porque se reconoce que los derechos a los cuales accedemos como miembros de una comunidad son solo vigentes a través de la responsabilidad.

3. Ser libre es conquistar nuestra autonomía el tercer valor que defendemos a través de:
construir un piso básico de entendimiento en común,
construir una visión de futuro,
construir una igualdad de oportunidades,
construir un vigoroso pluralismo y,
construir comunidades y familias en su amplia diversidad.
Este aprendizaje en común de justicia con libertad confluye en el valor de la autonomía. Autonomía no es aislamiento ni es autarquía. Es construcción de formas de convivencia que frente a las regulaciones autoritarias impuestas desde arriba oponen las diversas formas de autoorganización desde la sociedad. Es una emancipación en tanto retorno al mundo de las relaciones humanas.

4. Del tronco común de la justicia emergen dos valores más que nos son constitutivos. El ejercicio de la tolerancia y el respeto a la diferencia. Tolerancia no es convenir en que discrepamos. La tolerancia y el respeto a la diferencia es el ejercicio activo que nos permite reconocer en las otras y en los otros sus dinámicas, sus formas de vida y sus razones. Es una deliberación permanente para comprendernos. Es la construcción de lazos de solidaridad.

5. Del tronco común de la libertad como ejercicio de responsabilidades se expresan un gran valor para nosotros, la laicidad, lo laico. Una laicidad como estrategia para la libertad. Una laicidad en lo político abierta a la religiosidad personal y social, del mismo modo que al ateismo y al agnosticismo como opciones legítimas que compiten intelectualmente entre sí. Una laicidad estratégica para establecer un poder público al servicio de los ciudadanos en su condición de tales y no tanto en función de su identidad étnica, de clase o religiosa.
La laicidad necesaria es a mi juicio la que propugna el gran profesor italiano Norberto Bobbio:"El espíritu laico no es en sí mismo una nueva cultura, sino la condición para la convivencia de todas las posibles culturas. La laicidad expresa más bien un método que un contenido". La laicidad es un compromiso para crear y sostener un espacio político definido exclusivamente por la ética y la simbólica civil, cerrando el paso a toda confusión política de lo confesional. El Estado laico garantiza la libertad de conciencia.

6. Finalmente del mismo tronco de la libertad emerge el valor de la competencia como método para evitar la concentración, el monopolio, la oligarquía. Rechazamos los monopolios y las oligarquías del dinero, del saber o de la fe. Proponemos competencia y solidaridad como instrumentos para que optemos libremente. Sobre todo rechazamos los monopolios de la verdad porque asumimos la diversidad. Reconocemos enfoques distintos para plantearnos las mismas preguntas. Para ofrecer distintas respuestas. Para implementar variadas soluciones.
Justicia, libertad, autonomía, tolerancia y respeto a la diversidad, laicismo y competencia son a mi juicio los seis valores centrales de la izquierda moderna.

Pero para que el pluralismo no devenga en fragmentación que dañe el tejido social, ni la libertad entronice el reinado salvaje del interés egoísta, ni la justicia se transforme en paternalismo insultante; la izquierda moderna debe hacer gobernable la diversidad.

La izquierda moderna, la izquierda de valores reconoce la tensión entre clientelas políticas y ciudadan@s libres. Pero no duda en su opción. Opta por ciudadanos libres de la incertidumbre y la fragmentación. Opta por ciudadanas libres de la frustración y del estigma social. Opta por ciudadanos libres de la desesperanza. Opta por ciudadanos libres de las clientelas políticas.
1. La política tradicional busca la componenda, la izquierda de valores construye acuerdos.
2. La política tradicional simula consensos, la izquierda de valores define sus diferencias para buscar convergencias.
3. La política tradicional sigue a líderes que manipulan masas, la izquierda de valores convoca a ciudadan@s libres.
4. La política tradicional usa el dinero para corromper conciencias, la izquierda de valores pregona convicciones para conmover conciencias.
5. La política tradicional usa la retórica, la izquierda de valores usa el argumento.
6. La política tradicional lleva al abstencionismo, al mediocre crecimiento económico, a ampliar la desigualdad y a la confrontación social. La política tradicional nos congela en el tiempo.
7. La izquierda de valores apela a la creatividad para acelerar el desarrollo, para reducir la desigualdad y para construir una casa en común. La izquierda de valores nos acompaña en nuestros sueños posibles.

Para que sepan y para que sueñen, para que sientan y para que se alegren. Creemos en lo que hacemos, luchamos por lo que queremos, enfrentamos las formas añejas, las rutas antiguas. Hoy de frente a un universo de escépticos, de críticos y de promotores del voto útil les decimos:
Y aquí estamos, aquí seguimos y resistimos.

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